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Somos unos auténticos ignorantes respecto al amor. Y no me refiero sólo al amor de pareja. No nos enseñan a entender la palabra amor, no nos enseñan a amar y por ello la cultura y la sociedad acaba haciendo mucho daño a la interpretación que cada persona hace del amor y las relaciones de pareja.
Buen ejemplo de ello son las canciones dónde el amor se confunde con sumisión, humillación, sufrimiento, angustia y hasta falta de dignidad y autoestima.
Y precisamente de esto quiero hablaros hoy. Porque AMAR NO ES SOMETERSE.
El origen etimológico del verbo someter nos lleva a descubrir que emana del latín, concretamente de “submittere”. Este término es fruto, a su vez, de la suma de dos vocablos de aquella lengua:
• El prefijo “sub-“, que puede traducirse como “debajo”.
• El verbo “mittere”, que es equivalente a “enviar” o “echar adelante”.
Someter es un verbo que nombra a la acción de oprimir, doblegar o dominar a otro ser humano o a un grupo de individuos. El proceso y las consecuencias de este verbo se conocen como sumisión o sometimiento.
Hay estudios ( como el de la teoría de la congruencia de Alice Eagly) que indican que determinados roles sociales son considerados más propios de hombres o de mujeres, y en el caso de la sumisión parece que se atribuye más a mujeres por cuestiones socio- culturales que desgraciadamente aún se arrastran ,a pesar de la evolución y el paso del tiempo.
Dejando a un lado la sumisión de pareja en el ámbito sexual y centrándonos en la relación emocional de pareja; la sumisión es un estado “no sano” en las relaciones. En una relación es necesario el equilibrio entre esas dos fuerzas distintas que son los dos miembros de la pareja y la sumisión crea claramente desigualdad entre las personas.
La sumisión en ocasiones va de la mano de una necesidad de amor, un exceso de amor, de complacencia y de pocas discusiones, sí. Porque si uno manda y el otro obedece, pocas discusiones pueden haber no?
Por supuesto y es una obviedad que la sumisión no es indicativo de una pareja sana, sino todo lo contrario. Este tipo de relaciones tiene muy mal pronóstico, porque aunque el sometimiento sea voluntario, el desequilibrio acaba por destruir a la pareja. Primero destruye al que se ha sometido ya que acaba renunciando a su esencia y anulándose como persona. Y luego acaba con el vínculo de pareja, ya que no se establecen los límites necesarios para construir una relación sana y proteger la individualidad y la dignidad de cada persona.
En muchos casos es el miedo el que sostiene estas relaciones dañinas. Miedo a la soledad (cuando la soledad se entiende como algo negativo), miedo al abandono físico o emocional, miedo a no volver a encontrar a alguien a quien amar y que nos ame.
Y tras estos miedos siempre hay una autoestima que se tambalea, que no es firme y no sostiene un “ yo sólido”. Que hace que la inseguridad esté presente, que creas que no eres merecedor de ser amado e incluso que renuncies a quien eres por creer que ” nadie más nos va a querer”
Por esa razón se llega a pensar que la solución pasa por complacer en todo a la pareja, por forzar una identidad que no tiene nada que ver con la propia, por renunciar a nuestros valores, a nuestra esencia por “ evitar el conflicto a toda costa”. Sin duda la destrucción de la dignidad y del individuo.
Sal de ahí ya. Es posible y puedes hacerlo!
¿Qué sentido tiene permanecer en una relación insana, que no tendrá un buen final? ¿Porqué no salir de ahí ahora mismo?
Si el tiempo en el que se permanece en una relación de sumisión es largo, lo más probable es que el sometido acaba olvidando su valor como persona y sus consecuencias que ya he mencionado son graves: falta de amor propio, de autoestima y de identidad.
La solución pasa por aceptar que se está en una relación que no conviene, ser consciente de dónde nos llevará sostener lo insostenible y una vez tomada una decisión pedir ayuda de un profesional que nos acompañe en el camino, nos ayude a enfrentar los miedos, a potenciar nuestros recursos y a fortalecer nuestra autoestima.
Cómo dijo Walter Riso ( prestigioso psiquiatra ): Amar no es someterse. La sumisión es una patología que debe ser tratada y que no puede formar parte de una relación sana.
“El buen amor siempre anda con la frente en alto”
No renuncies a uno de los valores más preciados para nuestra existencia: TU LIBERTAD
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